La época del divino baby

¿Seré yo maestro el que sueña con la persona perfecta?
Hemos llegado a la cúspide del año, ese momento en el que usted escucha decir a otras personas que ‘se acabó el año’ o ‘ya se acabó esto’ u otra frase que hacen para rematar con sarcasmo o ironía que les faltó algo por hacer, como una dieta, un viaje, levantarse a la vieja o al man que los hace suspirar, u otro deseo que vienen aplazando desde hace doce uvas.
Ese momento en el que se hacen balances del año que está por terminar, de lo que hizo o dejó de hacer o va a seguir aplazando (dependiendo de su voluntad).
Tanto ustedes como yo sabemos que ese viejo panzón de barba y cabellos blancos es un invento, bien sea de coca- cola (por aquello de sus anuncios) u otra marca que nos lleva al ‘consumismo desmedido’, en otras palabras menos mamertas, que a usted le toca echarse la mano al bolsillo y comprar los regalos para este fin de año, por eso le pagan una prima en la empresa que labora (aquí viene el llanto de los que trabajan por prestación de servicios).
Y es cierto, aquí en Colombia si usted es una persona que trabaja como contratista de cualquier empresa, le toca hacer de tripas corazón para invertir parte de su ‘salario integral’ en estos gastos decembrinos.
¡Ojo! Eso sin contar que tiene chinos y tiene que pensar en la temporada escolar del año que viene.
Pero bueno, no he venido a hablar de misterios dolorosos, sin hacerlos meditar o hasta reír un poco por esa jeta.
La verdad a mí ya me da una verdadera mamera ponerme a desenredar las lucecitas de navidad o colgar cuanto churumbelo con florecitas, bolitas y maricaditas varias se tengan que colgar o pegar, que han estado guardadas un año entero, recibiendo todo el polvo, y en algunos casos la mierda e’ rata.
Me he puesto a reflexionar sobre el nacimiento de mi ‘anti-espíritu’ navideño, y he llegado a la conclusión de que se deriva del
Todo el pinche mes de diciembre era un desorden continuo que no acababa hasta enero cuando se tiene que guardar todo otra vez.
Luego viene el otro
desorden, el de las calles, avenidas y autopistas por los embotellamientos que
parecen llevarlo hasta el portal y no precisamente de Belén (si es colombiano y
bogotano sabe de lo que hablo), usted se va a demorar un poco, que digo un
poco, mucho más tiempo en llegar a cualquier destino en medio de la ciudad o
también fuera de ella, así que papito o
mamita, vaya al baño antes de salir, no vaya a ser que le toque aguantar.
Ahora viene lo bueno…
…En el caso utópico de que
no tenga deudas, no tenga pareja, o sus gastos ‘usuales’ ya los tenga
planificados (pagar servicios, arriendo y otros), ya puede ir pensando en esos
jugueticos que se va a pedir (si, porque acuérdese que papá Noel ya no existe y
usted tampoco tiene chimenea, y si tiene, no vaya a ser tan güevon iluso
de creer que ese viejo panzón va a caber por ese hueco).
Decía que en esta época usted también se puede dar algunos ‘gusticos’ ya sea comprando lo que más ha anhelado durante el año, tragando más que hijo de sirvienta o bebiéndose hasta el agua de los floreros.
Decía que en esta época usted también se puede dar algunos ‘gusticos’ ya sea comprando lo que más ha anhelado durante el año, tragando más que hijo de sirvienta o bebiéndose hasta el agua de los floreros.
Otra de esas cosas chéveres
es ver personas que no había visto durante el transcurso del año o de dos años,
o tres, o cuatro, bueno el tiempo que haya sido, lo importante es volver a
reunirse, ¿reunirse a qué?
Pues a hablar pendejadas o cosas que lo hacen reír a uno, como cuándo casi les quema la casa a sus suegros, o cuándo dejó embarazada a su novia o la novia de su mejor amigo o…Bueno, mejor no sigo porque los hago orinar de la risa tan hijueputa.
Pues a hablar pendejadas o cosas que lo hacen reír a uno, como cuándo casi les quema la casa a sus suegros, o cuándo dejó embarazada a su novia o la novia de su mejor amigo o…Bueno, mejor no sigo porque los hago orinar de la risa
Lo cierto es que épocas como
la que usted y yo vivimos (si nació también en los ochenta), no volverán, pero
es mejor hacerse el ambiente, es decir (para los que no son colombianos)
disfrutar, al fin y al cabo hacerse el Grinch, no va a hacer que le tengan pesar
o que logre escaparse de la pregunta marica ‘¿Por qué no te gusta la navidad?’
Intente no hacer mala jeta y más bien cómase un buñuelo y unatetilla natilla
y si quiere invíteme al brindis de cierre de año.
Intente no hacer mala jeta y más bien cómase un buñuelo y una
Haga clic aquí si quiere que
le ayude a decorar.
Por acá me puede enviar la
invitación a festi-novenas.
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